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La Preservación del Alto Golfo

Desde mediados de los cincuenta se ha vuelto muy conocido el hecho de que el Alto Golfo y Delta del Río Colorado son importantes sitios para la reproducción y cría de muchas especies de aves y peces. Esta región tan productiva, sin embargo, ha estado bajo fuerte presión pesquera. En 1975, el pez totoaba (Totoaba macdonaldi) se encontraba en peligro de extinción dado a su sobre-pesca. Este problema forzó de tal manera al Gobierno Federal a decretar una moratoria en la pesca en el Mar de Cortés.

Otros problemas, sin embargo, siguen apareciendo. A mediados de los ochenta mastozoologos marinos comenzaron a mostrar una fuerte preocupación por el estado de la población de la vaquita (Phocoena sinus), la cual es endémica al Alto Golfo. La vaquita es verdaderamente un mamífero marino muy extraño. Descrito en 1958, cuando muy pocos especímenes habían sido estudiados. La ocurrencia de especímen vaquita atrapada en redes agalleras en el Alto Golfo comenzó a señalar alerta en grupos conservacionistas mexicanos e internacionales.

A principios de los noventa, la población de la vaquita era estimada en menos de quinientos. La vaquita fue clasificada una especie en peligro de extinción, y la Comisión Internacional de Ballenas la etiquetó como uno de los mamíferos marinos con más alta prioridad en conservación en el mundo. Fue entonces cuando el Gobierno Federal Mexicano creó, mediante la Secretaría de Pesca, el "Comité Técnico para la Preservación de la Totoaba y la Vaquita" (Comité Técnico para la Preservación de la Totoaba y la Vaquita), con el propósito de evaluar y estudiar este caso, para así poder recomendar medidas adecuadas para la conservación de ambas especies en peligro de extinción. El Dr. Bernardo Villa, uno de los biólogos mexicanos que ha dedicado mucho de su tiempo para el estudio de la fauna en el Mar de Cortés fue nombrado Presidente del Comité, el cual estaba conformado por biólogos y conservacionistas mexicanos. El Dr. Samuel Ocaña, entonces gobernador de Sonora y un devoto conservacionista, fue nombrado secretario técnico del grupo. Después de varias sesiones, se hicieron evidentes los desacuerdos que existían entre los miembros del comité. Mientras que algunos miembros del comité favorecían la acción inmediata para proteger el Alto golfo de California de los devastadores efectos de la sobrepesca, otros eran de la opinión de que el regular la pesca en cualquier forma tendría un efecto dañino en la economía local.

En Junio de 1992, fué organizada una reunión internacional en San Diego por el Programa México-US de la Universidad de California, para discutir dos temas sobre conservación de los mamíferos marinos: el problema de la pesca de delfines por pescadores atuneros, y la amenaza de extinción de la vaquita y totoaba. La reunión fue convocada por el Sr. Arturo Gómez Pompa, un profesor de la Universidad de California en Riverside, y en ese tiempo asesor especial en materia ambiental del Presidente de México. En consecuencia, el problema de la sobrepesca en el Mar de Cortés comenzó a notarse en el área internacional, afectando la imagen de México en lo que respecta a la conservación y administración de recursos naturales.

En 1992, una severa crisis afectó a los pescadores del Golfo de Santa Clara y Puerto Peñasco, en Sonora, y San Felipe, en Baja California. La pesca del camarón comenzó a decaer precipitadamente (Arvizu 1987), y los pescadores culparon a las autoridades federales en general, y principalmente a la Secretaría de Pesca, por no haber forzado reglas para la recuperación de los recursos. La idea de dejar descansar al mar y sus peces para recuperarse comenzó a crecer entre los pescadores.

En el verano de 1992, el Comité Técnico se reunió en Hermosillo, Sonora. En esta reunión, ambos, Dirección General de Aprovechamiento Ecológico de los Recursos Naturales en el Instituto Nacional de Ecología en México, Exequiel Ezcurra, y Arturo Gómez Pompa, expresaron su soporte a la idea de establecer un área natural protegida en el Alto golfo de California. La mayoría de los miembros del Comité mostraron simpatía por la propuesta, pero los representantes del Instituto Nacional de Pesca expresaron su completa oposición. Como resultado, se decidió hacer una petición al Centro Ecológico de Sonora (CES) y al Centro de Investigación y Desarrollo de los Recursos Naturales de Sonora (CIDESON) para conducir un estudio de factibilidad para establecer una Reserva de la Biósfera.

Hacia finales de 1992, el estudio estaba completo. El siguiente paso fue el alcanzar la aprobación y el consenso de las comunidades pesqueras en el Golfo de Santa Clara, Puerto Peñasco, y San Felipe, así como también los ejidos en el Delta del Río Colorado. Los primeros meses de 1993 fueron empleados para las conversaciones sobre el costo y los beneficios que obtendrían estas comunidades con un área protegida. Gradualmente, las personas comenzaron a aceptarlo y después apoyaron la idea. En Marzo de 1993, Sven Olof Lindblad, dueño de Lindblad Special Expeditions, donó una semana de su barco "Sea Bird" para proyectos de conservación. En colaboración con el "World Wildlife Fund", el Instituto Nacional de Ecología del Gobierno Federal de México utilizó esta oportunidad para invitar a personas de negocios, científicos, conservacionistas, líderes sociales de pesquerías pequeñas y a autoridades tradicionales de los grupos indígenas alrededor del Mar de Cortés, reunió a todos estos sectores para discutir los temas relacionados a la adminsitración sustentable de esta región. Como resultado de este crucero, una solidaria declaración fue otorgada, firmada por todos los sectores invitados, insistiendole al Gobierno Federal la protección del habitat de la vaquita, declarando ésta área como reserva marina en el Alto Golfo. Finalmente, el proyecto fue presentado a la Secretaría de Desarrollo Social en el Gobierno Federal. Luis Donaldo Colosio, quien era nativo del norte de Sonora mostró gran interés en la idea. Con el soporte de Colosio, el proyecto siguió adelante.

En Junio 10 de 1993, en un evento en Cerro Prieto, una montaña volcánica en el Gran Desierto cerca de Puerto Peñasco, el Presidente de México decretó el establecimiento de la Reserva de la Biósfera del Alto golfo de California y Delta del Río Colorado. (ver DOF 1993) El proyecto tuvo un gran soporte por ambos grupos, la población local y los grupos conservacionistas. Importantes tomadores de decisiones asistieron a la ceremonia, incluyendo varios miembros del gabinete del Gobierno Federal Mexicano, los Gobernadores de Sonora, Baja California, y Arizona, el Secretario del interior Bruce Babbitt, y el gobernador tradicional de la gente Tohono O'Odham, de quienes la tierra se extiende en ambos lados de la línea fronteriza México-US.

Los objetivos del establecimiento de esta reserva fueron la conservación de especies en peligro en el Mar de Cortés y del estuario Colorado, incluyendo la vaquita, la totoaba, el "pupfish" del desierto, y el "Yuma clapper rail". El establecimiento de la reserva también intentó proteger los procesos ecológicos reproductivos y de crianza de muchas especies de ésta zona. Quizá más importante, ésta fue la primer reserva marina establecida en México. A pesar de la oposición de las autoridades pesqueras, abrió las puertas para nuevas áreas protegidas marinas en el Mar de Cortés, en el Océano Pacífico Mexicano, y en las otras costas de México. Específicamente, abrió las puertas a la discusión sobre la posibilidad de proteger las aguas que rodean a las islas en el Mar de Cortés. Aunque estas medidas no han sido aceptadas todavía, el debate de la parte Alta del Golfo llevó a cabo el inicio de este proceso.

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Grandes Islas: Isla Tiburón

Texto adaptado del capítulo sobre conservación del libro Biogeografía de las Islas del Mar de Cortés, un volumen de próxima publicación editado por Ted Case, Martin Cody y Exequiel Ezcurra. Este capítulo fue autorizado por Luis Bourillon, Antonio Cantú, Exequiel Ezcurra, María Elena Martínez y Alejandro Robles.

NOTA: El libro Biogeografía de las Islas del Mar de Cortés que se cita en la nota de arriba ha sido publicado y su referencia es la siguiente: Case, T.J., M.L.Cody, E. Ezcurra (eds.). 2002. A New Island Biogeography of the Sea of Cortés, Oxford University Press. New York, 699 pp.

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