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Actividad 2 |
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Las Maravillas de Las Semillas, Parte I Actividad 1 |
Las plantas jóvenes crecen mejor si cuentan con un espacio libre para hacerlo, es decir, lejos de la planta que les dio la vida. Por ese motivo tienen diferentes formas de dispersar sus semillas. Lo más frecuente es que el fruto de la planta se especialice para ayudar a la dispersión de la semilla. Los frutos más familiares para nosotros, tienen tejidos carnosos comestibles que al abrirse exponen su pulpa y sus semillas. Cuando estos frutos se comen, sus semillas se tiran. Algunas semillas ingeridas si tienen la cáscara delgada, son asimiladas; pero si la tienen dura como la de los nopales, pasan directamente por el tracto intestinal sin ser digeridas y son expulsadas con los excrementos. En esta forma, la semilla puede alcanzar terrenos muy distantes del sitio donde creció el fruto. Otras semillas pueden ser transportadas por el viento como las de diente de león; algunas tienen barbas o ganchos por los cuales pueden adherirse al pelambre de los animales y así ser transportadas a grandes distancias. Estos tipos de frutos permiten que una población de plantas que de otra forma sería inmóvil, se disperse tan rápidamente y en forma tan amplia como las poblaciones de los animales que tienen movimiento. Algunos frutos pueden viajar a distancias aún mayores que las que recorren la mayoría de los animales. Por ejemplo, un coco puede ser llevado por una corriente oceánica desde una isla y ser transportado a miles de kilómetros a otra isla. También la corriente de un río ó arroyo puede arrastrar las semillas de las plantas que crecen a su alrededor varios kilómetros corriente abajo. Muchas plantas dependen del viento para dispersar sus semillas como las semillas de amapola y de boca de dragón por ejemplo, en las cuales el viento sacude sus cajitas llamadas vainas como si fueran saleros. Las vainas de violeta y colorín se abren completamente al “explotar” lanzando a lo lejos las semillas. Las semillas de diente de león tienen pequeños paracaídas que las transportan después de que el viento las separa de la planta y las del aliso o sicomoro y las del fresno poseen una especie de alas. También los animales ayudan a transportar las semillas; éstas se sujetan mediante pelos o ganchos, cerdas o aguijones a sus pelos. El tordo se come las bayas de muérdago y luego se limpia el pico en la corteza de los árboles, dejando en ellos las semillas. Así es como una nueva planta de muérdago crece. Las aves acuáticas transportan los frutos de las plantas acuáticas en el lodo seco que se pega a sus patas. Muchas semillas están cubiertas por carne deliciosa y de colores alegres para atraer a los animales hambrientos, sobre todo a las aves para que se las coman. El animal digiere el fruto más no las semillas, después las desecha en sus heces, generalmente lejos del lugar donde las comió. Las ardillas y otros animales colectan bellotas y otros frutos secos que guardan en sus madrigueras, algunas veces esconden bellotas en la tierra para comérselas después, pero con frecuencia no las encuentran y las bellotas crecen formando nuevas plantas. También los seres humanos participan en la dispersión de las semillas al transportarlas en sus ropas o en el lodo que se pega a las suelas de sus zapatos. |